Ella intentaba dar con el paso del resto. Movía los pies siguiendo el avance general. Los brazos, sueltos a sus costados, se le caían inevitablemente. Levantar otra vez los pies, volver a bajarlos con ese ligero movimiento hacia delante, mientras el aire rozaba por los bordes de su cuerpo sumado con la humedad que se derrumbaba en el anuncio de la progresión de gotas. Ya podía imaginarse las viejas cerrando las ventanas, otras colocando jarrones. Se divertían viendo a todos esos que se preparaban especialmente para el evento, la risa se le desmoronaba con pensar, con las infinitas posibilidades de desconocer a los que la rodeaban, los otros, cuando intentaba explorarse.
Al llegar a la esquina luego de la dispersión de los diferentes cuerpos, continuó. Ahora se limitó a volver a su casa. Una taza de té, una ojeada por la ventana y una dosis de pastillas para dormir.
Al llegar a la esquina luego de la dispersión de los diferentes cuerpos, continuó. Ahora se limitó a volver a su casa. Una taza de té, una ojeada por la ventana y una dosis de pastillas para dormir.

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